miércoles, octubre 5, 2022
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Sylma García: “Quiero que los niños haitianos y dominicanos se sientan reconocidos en la literatura del país”

Sylma García González es natural de Aguada, escritora de Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) y doctora en Estudios Hispánicos por la Universidad de Puerto Rico, donde imparte clases.

En 2011 obtuvo el segundo lugar en el Premio Nacional de Literatura (Investigación y Crítica) por su libro titulado ‘Yo tuve una cosa con él y no es un concepto. Originalidad y modernidad en la literatura mística de Ernesto Cardenal’.

Además, en 2017 el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) le otorgó el primer Premio Nacional de Literatura Juvenil, y en 2020 le fue dedicado el 4to Festival Puertorriqueño de Cuentos.

Aunque lleva más de 20 años lejos de su pueblo natal, trabajando en Río Piedras, de una u otra forma siempre regresa al oeste. Su última novela, ‘La niña que llegó del mar’ (Ed. Destellos, 2021), está inspirada en recuerdos de su infancia.

Esta obra, dirigida al público infantil, narra la historia de una muchacha haitiana que llega a Puerto Rico en yola, una escena que para la autora – y para muchos residentes de la región oeste- es muy familiar.

“En Aguada recibimos muchos dominicanos y haitianos. De pequeña recuerdo que mi abuelo me llevaba al mar, y veíamos las yolas vacías. Siempre me decía: ¿Cómo es posible que esa nave tan frágil lleve a tantas personas? Pensaba en los peligros en el mar: tormentas, tiburones, la policía”.

Ya de adolescente, recuerda, “una de mis abuelas recogió en su casa a una señora dominicana. Muchos ya vienen con contactos en la isla, y una vez llegan los familiares van a buscarlos. Recuerdo haberla visto y compartido con ella antes de que la fueran a recoger”, rememoró la escritora guajona.

A raíz de esa experiencia, la emigración “adquirió humanidad; antes era una idea muy abstracta, de gente que llegaba en la noche, pero al conocer a esta mujer ya no me parecía tan ajena como yo pensaba que era”.

Con esos recuerdos en su mente, García González monta una historia de trasfondo intercultural, que según la propia autora bebe de otras lecturas como ‘La peineta colorada’, de Fernando Picó, o ‘En el fondo del caño hay un negrito’, de José Luis González.

Datos de observatorios globales de migración cifran en un 10% el total de la población de los países de la región Caribe que vive fuera de sus países.

Preguntamos: ¿Se trata este tema lo suficiente en Puerto Rico? ¿Es consciente la población del calvario para llegar a nuestras costas?

“Sabemos de esto pero muy someramente. No es un tema al que se le haya dado la importancia que se merece, y pienso que los niños y jóvenes tienen que enterarse qué es esto de la migración. Quiero que este libro abra la puerta a más LIJ que hable de la migración en Puerto Rico”.

El libro cuenta con ilustraciones de Gabriela Vázquez Martínez

De joven lectora a adulta escritora

Sylma García creció en Aguada, en una familia que la estimuló en la lectura. Sin embargo, algo la inquietaba cuando leía durante su infancia y juventud.

“Siempre me ha gustado leer, y la literatura infantil y juvenil me ha atraído siempre. Pero me pareció en un momento que las lecturas a las que tenía acceso durante mi niñez y adolescencia eran traducciones del inglés, o de países latinos o de España, no había mucho de literatura infantil y juvenil puertorriqueña”.

Por eso, tras publicar su primer libro, sobre el nicaragüense Ernesto Cardenal, se puso manos a la obra y empezó a escribir libros de LIJ.

“La niña que llegó del mar” es su quinto trabajo para el mercado juvenil, después de ‘El diario de MQ’ (Editorial EDP, 2015), ‘Consultores de misterios’ (ICP, 2016), ‘El otro bosque’ (Santillana, 2017) y ‘La herencia del tío gruñón’ (Editorial Raíces, 2018).

Ahora, en 2022, va a publicar con Santillana ‘El bálsamo de Medulosa’, novela juvenil sobre un niño que se inserta en el mundo del Quijote de la Mancha.

Esta trayectoria trufada de publicaciones y reconocimientos la convierten en una voz autorizada para hablar de LIJ en Puerto Rico, sector editorial que alguien, tras ganar su primer premio, le dijo que abandonara para “dedicarse a cosas más serias”.

Sobre esta anécdota, García cree que “lamentablemente siempre hay gente que menosprecia la literatura infantil y juvenil. La ven como un subgénero”. Ello se puede deber, dice, a las etiquetas que se imponen.

“Etiquetamos a la literatura infantil y juvenil como si no fuera parte del mundo de la literatura. Debemos pensarla como literatura dirigida a niños, pero no exclusivamente. La literatura debe estar disponible para todos los públicos, un adulto puede disfrutar un texto infantil igual que un niño, la literatura no tiene edades».

«Es verdad que el autor al escribir piensa en un lector ideal, pero también en que sea una lectura que pueda disfrutar cualquier persona”, añadió.

Sin embargo, no todo es menosprecio en el acercamiento a su obra y oficio. La crítica literaria Carmen Dolores Hernández la llegó a calificar como la “J.K. Rowling boricua”. Una de cal y otra de arena.

Un ‘boom’ de libros para la infancia y la juventud

Si su obra es o no equiparable a la de la afamada autora británica no deja de ser anecdótico. Lo que sí es cierto es que Sylma García es parte del creciente grupo de autoras y autores boricuas enfocados en crear contenido editorial para las infancias y adolescencias del país.

“Estoy bien entusiasmada con lo que estamos viendo en los últimos años. Ha habido un ‘boom’, un auge de la literatura infantil y juvenil. Estoy fascinada, leyendo textos muy interesantes, muy con el lector en mente. Yo siempre tengo como norte que no se puede subestimar al lector, y a veces algunos autores pecan de eso, tratan de explicarlo todo o de volverlo muy simplista».

Y completó diciendo que «hay que ser respetuosos con nuestros niños y jóvenes, son capaces de entender más de lo que pensamos. Estoy viendo cada vez más textos que entienden a los niños de esa manera, que los invitan a dudar, a cuestionar, a preguntarse las cosas”.

En ese ‘boom’, García señala autores como Yolanda Arroyo, “con temas de raza y sexualidad, o los textos de José Rabelo”, sin excluir “a nuestras clásicas: Tere Marichal, Georgina Lázaro o Tina Casanova”.

Además de los creadores, dentro de este ‘boom’ destaca el trabajo realizado por editoriales que están apostando a la literatura infantil y juvenil con mucho respeto, como Editorial Destellos, su actual casa. “Están haciendo un trabajo extraordinario”.

El reto del fomento lector

Pero para que este ‘boom’ literario se mantenga, hacen falta dos cosas: crítica literaria para promocionar las novedades editoriales, y lectores.

Sobre lo primero, la autora tiene una opinión clara: “Tristemente vemos cada vez menos reseñas literarias. Antes había más, con el propósito de fomentar la lectura y la compra de libros. Cada vez hay menos compromiso con la lectura y la literatura en los medios”.

Sobre lo segundo, es obligatorio conversar sobre el fomento lector en las escuelas, cantera de futuros lectores. El debate siempre recae sobre el tipo de libros a los que acceden los jóvenes. ¿Se promueve de forma adecuada la lectura en el salón de clase? ¿Se asignan lecturas acordes a la edad?

“Pienso que un estudiante de intermedia y superior puede hacer lecturas complejas, como La Charca o El Quijote, con la guía apropiada. Si tiene al lado una persona para contextualizar la obra o aclarar aspectos que le son ajenos, no creo que no sea capaz de hacer ese tipo de lecturas”.

Pero al mismo tiempo, la profesora, quien recibe cada año a cientos de jóvenes salidos de las escuelas superiores del país en la UPR, reconoce la necesidad de integrar nuevos formatos y acercamientos a la literatura. “Debería haber un balance entre lo canónico y otros tipos de literatura que sientan más cercana”.

Nuevos proyectos para el 2022

Aunque el libro fue editado en 2021, la pandemia impidió que se pudiera presentar, más allá de alguna lectura en escuelas.

Este año García González espera poder llevar su relato a nuevos espacios donde compartir con los lectores.

Además, la autora quiere seguir explorando el tema iniciado en ‘La niña que llegó del mar’ y volver a escribir sobre migraciones y diásporas caribeñas.

“Quiero más LIJ que hable de la migración, y que esos niños y jóvenes haitianos y dominicanos que conviven con nosotros se sientan reconocidos en la literatura del país que los acoge, que sepan que no son invisibles y que son parte de nuestra comunidad».

«La niña que llegó del mar», Editorial Destellos (editorialdestellos.com)
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