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Reinaldo Rosado: “El PPD va a ser la tercera o cuarta fuerza en el 2024”

El Partido Popular Democrático (PPD) vive una de sus mayores crisis internas en sus más de 80 años de historia.

Múltiples casos de corrupción y líderes bajo la mirada de los federales (Caguas, Mayagüez, etc.), problemas a la hora de justificar el ELA en el contexto de la Junta de Control Fiscal o polémicas como la suscitada por el presidente de la colectividad, José Luis Dalmau, en temas como el aborto, han hecho que los hijos e hijas de Muñoz empiecen a poner en duda su fidelidad hacia la insignia.

Esta crisis y fuga de miembros no es nueva: a nivel nacional el caso de la renuncia de Manuel Natal en 2018 fue muy sonado, y anticipó la desafección de las nuevas generaciones con el partido.

En el 2020 las diferencias entre los candidatos primaristas agrandaron la brecha: Eduardo Bathia, Charlie Delgado y Carmen Yulín hicieron evidente que sus posiciones en torno al estatus, al consumo de cannabis o sobre la comunidad LGBTQ+ eran tan dispares que no podían convivir dentro del mismo espacio político.

Fruto de esa división el PPD perdió más de 200,000 votos (de 614,190 en 2016 a 407,817 en 2020). Alejandro García-Padilla clamó meses antes de los comicios que “quien no quiera que el PNP gane, solo puede votar por el PPD”. Pero ni siquiera ese grito desesperado logró salvar la situación.

En esa ocasión la merma de electores y alternativas como Victoria Ciudadana, el Partido Independentista Puertorriqueño o el candidato independiente Eliezer Molina, certificaron que la herida del partido del ELA era grave.

Ahora, transcurridos dos años desde las últimas elecciones, parece que la colectividad popular no se recupera. Líderes históricos como William Miranda hijo, alcalde de Caguas, puede seguir el rumbo de Manuel Natal, tras hacer expresiones públicas que invitan a pensar en un posible abandono de la “Pava”, o en su defecto en un uso instrumental de la insignia.

Habla un ex-popular: “El PPD va a ser la tercera o cuarta fuerza en el 2024”

El profesor de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, Reinaldo Rosado Silva, ejemplifica el rechazo que el PPD ha generado entre muchos jóvenes del país.

Rosado Silva fue durante sus años universitarios miembro activo de la Juventud Popular en la rama soberanista, influenciado por el histórico Antonio Fas Alzamora. En 2012 incluso llegó a colaborar en la campaña distrital de Mayagüez-Aguadilla para el Senado.

Además, trabajó como ayudante legislativo de la senadora Maritere González, y con William Miranda padre en el desarrollo de estrategias municipales en Caguas. Durante esa etapa profesional al interior del PPD, Rosado Silva reconoce que empezó a visualizar unas prácticas que no se correspondían con los valores originales de la colectividad.

“Esa experiencia me llevó a observar en qué se había convertido el PPD, cómo había dejado sus preceptos originarios y fundacionales: justicia social, derechos humanos, descolonización, etc.”, compartió en entrevista telefónica el mayagüezano.

“Los discursos del liderato iban dirigidos a una visión de centro-derecha, y figuras como Héctor Ferrer fueron la gota que me llevó a mi transformación ideológica. No tenían una agenda progresista ni descolonizadora, ni siquiera definida en temas de derechos humanos”, recordó el doctor en Historia y experto en planificación.

Le preguntamos sobre la crisis actual del PPD y las voces díscolas que se han sumado en días recientes señalando el fin del partido.

“Dietz y Myers hablan sobre el desgaste de los sistemas de partidos. Estudiaron por más de 10 años distintos sistemas de todo el mundo, y sacaron un libro donde hablan del proceso de colapso de los partidos, y los compara con un iceberg que se derrite poco a poco. En ese proceso de deshielo pueden pasar varias cosas: los partidos se transforman ideológicamente con el objetivo de ser relevantes al momento histórico donde están; los partidos colapsan y desaparecen y surgen nuevos frentes políticos; surgen candidaturas independientes”.

Esa teoría del “deshielo” la aplica el profesor al caso de los populares, quienes según su visión se están quedando como una fuerza irrelevante en el contexto actual, como un trozo de hielo a la deriva.

“Dentro del PPD hay una pluralidad ideológica tan grande sobre una diversidad de temas que no se pueden alcanzar consensos, lo cual provoca que el partido se polarice ideológicamente”, indicó.

Fruto de esa indefinición Rosado considera que en el PPD hay una lucha de poder entre las diversas familias ideológicas. Como ejemplo, el docente colegial recordó los tiempos de Eduardo Bathia como presidente del Senado.

“En ese cuatrienio se discutió la reforma educativa. Bathia tenía una agenda neoliberal (votó a favor de Keleher) para crear las escuelas charter, dar contratos para tutorías, etc. En ese momento la Comisión de Educación la presidía Maritere González, quien creía en un proyecto educativo transformador para el país, lejos de la agenda de Bathia. Para invisibilizar a la senadora popular, el presidente creó una comisión especial de Educación, y le quitó la injerencia y el poder a la comisión permanente”, recordó Rosado Silva.

Ese giro hacia políticas neoliberales y privatizadoras es otro de los factores que identifica como determinantes para entender la crisis popular.

“El PPD trata de distinguirse del PNP, pero comparten la misma visión económica: el desmantelamiento de los servicios del Estado. Y esa agenda choca con parte de sus seguidores. Aunque se presentan como un partido de centro su base se ha ido reduciendo, la gente se ha cuestionado si representan la agenda liberal y progresista de sus orígenes”.
Como consecuencia de esta deriva, evidenciada por los datos electorales y por los últimos casos de corrupción, el académico mayagüezano plantea un escenario donde el PPD “va a convertirse en la tercera o cuarta fuerza política en el 2024”.

“El PPD tiene un reto difícil: definir su agenda política, incluyendo su ideología, sus objetivos como partido y entrar en una revisión histórica profunda”.

Y añadió: “No va a desaparecer de la noche a la mañana, pero está en un proceso acelerado de desmantelamiento. No tienen liderato. Van a seguir dando pasos a ciegas y usando la franquicia para llegar al poder. Será un departamento de colocaciones para emplearse y emplear a sus seres queridos, porque saben que todavía la franquicia tiene una base electoral para llegar a alcaldías y legislaturas, aunque sea con tanque de oxígeno”, sentenció.

Por último, Rosado Silva reconoció que entre sus ex-correligionarios hay figuras con capacidad de dar la batalla, como “Migdalia González, Luis Raúl Torres, Pedro García o incluso el alcalde de Isabela, Ricky Méndez. La pregunta es: ¿estarían dispuestos dentro de la colectividad a darles paso? ¿Serían ellos capaces de moverse a otros frentes si no les dan paso? Como decía Muñoz, tienen un enredo de espíritu: convicciones personales que no encajan dentro del partido”, cuestionó.

Del PPD al MVC

Arte satírico del artista Antonio Martorell

Tras su salida del PPD, Rosado Silva se sumó a los esfuerzos para crear y hacer avanzar una nueva fuerza política, el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), partido por el que aspiró a un escaño en la legislatura municipal de Mayagüez en 2020.

En su doble posición como científico social y político reconoce que los tiempos actuales, donde el viejo sistema de partidos está en transición mientras surgen nuevas alternativas en el espectro político, pueden ser convulsos y violentos.

“El surgimiento de nuevos movimientos se está dando desde la polarización ideológica, alejada del estatus: los nuevos partidos se forjan desde la definición entre liberales y conservadores. Eso es peligroso, va a traer tiempos muy violentos y conflictivos en la forma en que los líderes políticos manejan la cosa pública, pero también entre los ciudadanos, que van a reaccionar sobre esas decisiones del Estado con protestas, manifestaciones, etc”.

Pero, dice, es un mal necesario que obliga a hacerse una pregunta como pueblo: “¿Las puertorriqueñas y puertorriqueños tenemos que apostar el presente y futuro a los que han fracasado en la gestión del gobierno? Si la respuesta es afirmativa raya en la locura. Como dijo Einstein, no podemos aspirar a resultados distintos haciendo lo mismo”.

Profesor Reinaldo Rosado Silva
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