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Libro narra 15 años de lucha contra las antenas de telefonía

Wilson Rivera Ramos

Wilson Rivera Ramos ha dedicado los últimos 15 años a defender el ambiente y organizar comunidades del país gracias a su experiencia como militante político, maestro y profesor universitario.

En concreto, la última década y media su lucha ha estado vinculada a evitar la proliferación de antenas de telefonía, y a lograr que los barrios afectados por esta infraestructura de telecomunicaciones salgan victoriosos en sus reclamos.

Fruto de ese bagaje ahora presenta el libro “Marcados por las antenas”, donde da cuenta de las luchas desarrolladas, muchas de ellas en la región oeste, donde nace el movimiento.

En el barrio Altosano-Sonador, en San Sebastián, se registró la primera de las resistencias en 2005. Desde entonces luchas similares se sucederían en Atalaya (Aguada), Corchado (Isabela), Cuchillas (Moca) o la reciente y sonada de Goyito Muñiz (Aguada).

En la lista de comunidades contra las antenas hay pueblos de los cuatro puntos cardinales, que al margen de su ubicación comparten algo: son comunidades pobres.

Como sociólogo, Wilson Rivera habla con datos: “El 86.7% de las antenas están en comunidades pobres. No solo es un problema de saturación, sino de discrimen”.

“Por eso surge la lucha, porque quien decide dónde van las torres son las empresas sin contar con las comunidades. La Oficina de Gerencia de Permisos (OGPe) es el brazo derecho de las empresas”, dijo Rivera.

El origen del problema
A diferencia de otras luchas ambientales como las que se dieron contra la minería o en defensa de las playas, las cuales se remontan muchas décadas atrás, la lucha contra las antenas de telefonía tiene un recorrido mucho menor. El motivo no es otro que el tiempo que los celulares llevan entre nosotros de forma generalizada, apenas desde hace 20 años.

“Previo a los 90 no había antenas en Puerto Rico. Cuando empiezan los celulares se crea un boom. Nosotros no nos oponemos a la tecnología, lo que decimos es tecnología responsable”, compartió Rivera.

Al momento ese deseo no se ha cumplido. A medida que el servicio de telefonía móvil ha ido aumentando, en igual forma lo han hecho las antenas. Hoy en día, dice Rivera, estamos ante una situación “de saturación”.

“Según la Junta de Planificación, en Puerto Rico hay 2,000 torres con 20,000 antenas. Hemos ido creando un campo electromagnético gigante que nos afecta a todos”, denunció.

A pesar de los datos, Rivera se muestra satisfecho. Han logrado paralizar la instalación de muchas torres, y más importante, han elevado el caso a la discusión pública y política.

“Con la lucha se ha comenzado a hablar del tema. No hay un rincón en Puerto Rico que no diga que no quiere una antena al lado de su casa”, compartió.

Una lucha de país
En estos años las comunidades en lucha, aisladas entre sí, empezaron a entender que sus reclamos no eran particulares, sino parte de un problema a nivel nacional.

Por eso crearon el Frente de Comunidades contra la Proliferación de Antenas (FCCPA), una alianza de todos los barrios afectados. Rivera asegura que esta unión ha sido un aprendizaje de cómo debe darse la lucha en Puerto Rico.

“En Atalaya, Aguada, descubrimos que lo mejor era hacer una lucha inclusiva. Creamos la ‘Carpa de la inclusividad’, un espacio donde el foco era la antena, para evitar la separación. En las comunidades hay diversidad ideológica y religiosa, y debíamos evitar esa división”, recordó el líder ambientalista.

“Alguien quiso poner una bandera de Puerto Rico, y otra persona una de EE.UU. Decidimos poner una que dijera ‘No a la antena en Atalaya’. Ganó la lucha de país por encima de la lucha ideológica”.

La lucha hoy
A día de hoy los reclamos contra las torres y antenas están vigentes en comunidades como Cañaboncito, en Caguas, o en Goyito Muñiz, en Aguada.

Mientras esta entrevista tenía lugar el pasado 6 de mayo, el tribunal de Aguadilla atendía una vista por ZOOM donde la empresa Innovatel y las vecinas de Goyito Muñiz deponían a favor y en contra de la torre.

Además, el FCCPA está esperando a que se atienda el PS 319, el cual busca crear la Ley Ciudadana sobre la Construcción, Instalación y Ubicación de Torres de Telecomunicaciones de Puerto Rico.

La ley, presentada por María de Lourdes Santiago (PIP), tiene como objetivos la participación ciudadana en la instalación de antenas, vistas públicas compulsorias antes de otorgar los permisos, aumentar la distancia de seguridad a 500 metros, o la prohibición de antenas y torres cerca de escuelas, hospitales y edificios, entre otros.

“Ya tuvo en noviembre una vista en la Comisión. Ahora falta que le den paso en el Senado, y esperar a ver qué sucede en las votaciones», dijo.

Mientras la lucha sigue, Rivera entiende que pase lo que pase, en el proceso han ganado mucho porque “ha habido concienciación: el objetivo es la educación popular, y en ese aspecto estamos satisfechos”, reflexionó.

Para adquirir ‘Marcados por las antenas’ se pueden comunicar con el autor en el correo electrónico wilsonriveraramos1950@gmail.com o en el 787-213-4350.

Wilson Rivera, autor del libro y activista contra las antenas, en vista pública en el Senado
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