domingo, noviembre 27, 2022
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Frenillo corto: implicaciones negativas en el desarrollo de los niños

Por: Nellie Torres de Carella​​​​, patóloga del habla y lenguaje *
Directora, Instituto Fonemi de Puerto Rico

El frenillo corto o anquiloglosia, aunque no es un diagnóstico nuevo, puede causar serios problemas en el desarrollo de los niños cuando no se atiende de forma temprana.

Empecemos por aclarar que todos tenemos frenillo. Las estadísticas reportan que 5% de los infantes nacen con anquiloglosia, lo que es más común en varones. De hecho, todos tenemos varios frenillos orales, labiales y lingual. Los frenillos son un tejido conectivo que une una estructura con otra. En el caso de la lengua, se localiza en el centro, debajo de la misma, y la une con el suelo de la boca. Cuando es corto, restringe el movimiento de la lengua y causa el efecto de tener la lengua atada, anclada, o anquiloglosia.

El término o diagnóstico que se ha estado usando en los últimos años para esta dificultad es el de tejidos orales atados o “tethering oral tissues” (TOTs, por las siglas en inglés), lo que incluye todos los tejidos orales que pueden ser inadecuados dentro de la boca desde el nacimiento de los niños.

Las estadísticas reportan que 5% de los infantes nacen con anquiloglosia, lo que es más común en varones.

¿Cómo afectan a los lactantes los tejidos o frenillos cortos?
Investigaciones indican que un número significativo de infantes con problemas para ser lactados tienen frenillos cortos. Los frenillos cortos sub labiales, superior e inferior, pueden ocasionar que los bebés no puedan ser lactados adecuadamente porque los movimientos labiales estarán restringidos. Cuando empiece la etapa de la dentición, tendrán separación o diastemas entre los dientes y eventualmente requerir trabajo de ortodoncia. El impacto de los tejidos orales atados o un frenillo corto es más significativo a nivel lingual.

Dificultades relacionadas al frenillo lingual corto

•Problemas con la alimentación
En niños de 1 año en adelante es común que muerdan la cuchara y les cueste pasar a la fase de los alimentos sólidos; arquean y vomitan. Desarrollan selectividad con los alimentos, dependiendo de cuál es más fácil para manejar, por la dificultad para mover la lengua de un lado a otro de la boca durante la masticación.

Se les puede salir la saliva de la boca mientras comen y quedárseles residuos de alimentos en la boca, porque no pueden usar la lengua para moverlos o sacarlos de los dientes, o, de entre los dientes y las mejillas. También suelen presentar problemas de tragado o desplazamiento lingual inadecuado al tragar.

•Problemas maxilofaciales
La lengua va formando el paladar al elevarse mientras tragamos. Los paladares de las personas con el frenillo corto no se forman bien, son angostos y altos. También desarrollan una maloclusión dental o una alineación incorrecta de los dientes. Luego de la cirugía del frenillo, será necesario expandir el paladar con cirugía, o con un disyuntor, un aparato de ortodoncia infantil fijo cuyo objetivo es corregir un paladar estrecho y abovedado en la parte central. Además, necesitarán tratamiento de ortodoncia para arreglar la malocclusión dental.
 
•Problemas con el desarrollo del habla
La dificultad de elevar la punta de la lengua y los movimientos limitados de ella, pueden traer consigo dificultad para desarrollar adecuadamente algunos sonidos del habla, como el fonema /r/. Los niños con este problema del habla suelen ser focos de bromas o acoso escolar por su forma peculiar e inadecuada de hablar.

¿Cómo sé si mi hijo tiene el frenillo corto?
“¿Mi nene tiene frenillo?” Esa la pregunta usual de los padres cuando solicitan los servicios de terapia del habla, al notar que su niño de 6 años aún no produce el fonema /r/. Esto va a depender de cuán corto es el frenillo, porque el problema puede ir de leve, cuando el niño hace ajustes y se adapta sin mayor contratiempo, o moderado a severo, que tiene implicaciones difíciles de superar sin ayuda. Algunos indicadores son los siguientes:

•No logra elevar la punta de la lengua hacia el paladar con la boca abierta.
•No puede mover la lengua de lado a lado y tocar las comisuras o esquinas de los labios, ni tocar las muelas con la punta de la lengua.
•No logra sacar la lengua fuera de la boca.
•Si logra sacar la lengua, esta sale con una hendidura en el centro o en forma de corazón, evidenciando que el frenillo es corto y este hala el centro de la lengua.

¿Cómo se puede ayudar a estos niños?
Un(a) patólogo(a) del habla puede realizar una evaluación para determinar si el frenillo lingual es restrictivo y está causando problemas de alimentación y del habla. De ser así, será referido a un médico cirujano, para una posible frenotomía, o cirugía del frenillo. Esta cirugía es ambulatoria, con anestesia local o tópica. Si se realiza con láser, es aún más sencilla. Luego, el niño deberá tomar terapia del habla especializada, como la terapia miofuncional, para que desarrolle los movimientos de la lengua adecuados para tragar y producir los sonidos del habla.

Lo ideal es que se realice la cirugía desde recién nacido o en las primeras semanas de nacido para que no se afecte la alimentación. No obstante, la cirugía en niños pequeños no está libre de controversias. En las pasadas décadas muchos médicos recomendaban esperar para ver si los niños desarrollaban estrategias compensatorias con la lengua que les permitieran lidiar con las exigencias de las destrezas de alimentación y del habla. Sin embargo, durante los últimos años han surgido más investigaciones que reportan las serias implicaciones negativas de no realizar la frenotomía durante la infancia.

La prevención es clave para que ningún niño tenga que pasar por las consecuencias de tratamientos de ortodoncia prolongados, cirugías maxilofaciales, terapias del habla y de alimentación o tragado, porque no se diagnosticó el problema en la infancia, o porque se decidió realizar la cirugía a una edad tardía.

Las consecuencias de los tejidos orales atados causan problemas complejos que pueden prevenirse. Como en todo, lo concerniente al desarrollo de los niños y a la salud, es mejor prevenir que remediar.

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