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El miedo vs. El respeto

Luis Ibrahyn Casiano – Trabajador Social Clínico

Mucho se ha confundido el buen comportamiento con el respeto, pero al final, pudo haber sido producto del miedo. El respeto dura, el miedo algún día termina. Es por lo que, en los procesos educativos, los padres, madres, tutores legales y/o encargados(as) de la crianza primaria deben tener en cuenta que se educa con el entendimiento, la valoración, la comunicación, el ejemplo, la empatía y la negociación. Como un aspecto muy generalizado en el pasado, pero que con educación ha ido cambiando, culturalmente se desarrolló la idea de que el castigo era la acción infalible para la corrección de las actitudes erradas del individuo. Y aunque en algunas ocasiones pudiera parecer que funciona o funcionaba, realmente es el miedo lo que en casos aislados resultaba y se confundía con la obtención de un grado de consciencia como un elemento disuasivo. Recuerdo, en conversaciones escuchar gente decir, aun en pleno desarrollo cronológico del siglo 21, “un cantazo a tiempo no está mal”, “en mi tiempo me daban una pela que no me quedaban ganas de volverlo hacer”. Sin embargo, en las conversaciones se desprende que el disuasivo no era el entendimiento desde la razón, sino, la experiencia de dolor, frustración y coraje. No confundamos el castigo con acciones correctoras, las acciones correctoras reformulan una idea sobre la acción, el castigo deja una marca que no edifica.

Aunque, podría tratarse un tema más extenso, la temática de aprisionar a las personas por la comisión de delito ha demostrado ser una acción no vinculante con la creación de una conducta socialmente adaptada luego del proceso o dentro de el. Y lo podemos observar en cómo el proceso de rehabilitación y de reinserción no se da en una gran cantidad de casos, por no decir subjetivamente, en la mayoría. En ese aspecto, el Estado ha fallado en su rol… (Continuará en otro escrito)

Los padres, madres, encargados y/o tutores legales deben tener claro que los hijos(as) no son una posesión, son individuos diversos en formación que requieren del estímulo adecuado para poder internalizar cada experiencia desde su propio aprendizaje. No quiere decir que no deban existir acciones correctoras para “malos” hábitos (aspectos destructivos), (cuidado con lo que llaman mal hábito), pero jamás se debe emplear la violencia, como tampoco el devaluar sus opiniones y/o emociones respecto a algo, a un suceso o por la incomprensión del planteamiento del adulto(a). Así mismo ocurre en los aspectos de la crianza, los procesos adaptativos no se dan muchas veces de la consciencia, por eso se repiten o se esconden en un lugar muy dentro del inconsciente; siendo muy probable que un día resurja el comportamiento, ya sea desde el propio accionar o desde la permisibilidad.

Socialmente todavía podemos observar cómo hay personas que buscan impartir respeto a través del miedo, incluso, también lo hacen instituciones como, el Estado y algunas religiones. Este tipo de “respeto” es forzado e irreal, y tiene consecuencias devastadoras. Sobre todo, cuando es sinónimo de sumisión. En el caso de la crianza, como en la implantación de servicios, es importante, además, entender si la persona, en especial o la menor de edad a cargo posee algún factor que represente cognitiva o mentalmente una “limitación” al recibir instrucciones, consejos y/o mandatos para el desenvolvimiento suyo en la vida y en lo social. El respeto es fundamental en la vida, y a través de el se establecen relaciones sanas para con otros(as) y para con uno mismo(a).

Se que aún puede haber resistencia al entender que existen métodos sanos para la corrección de conductas desadaptativas, también valido que vivimos en tiempos muy estresantes, donde lastimosamente la ira ocupa un lugar reaccionario y un papel más sencillo de ejecutar, que la búsqueda de métodos alternos y sanos para la corrección de las actitudes. Pero, si queremos aportar a la creación de vínculos permanentes desde el agradecimiento y el respeto, debe haber una mayor voluntad para desde la empatía construir puentes. Si como cuidador se te hace difícil poder crear esa visión y acciones correctivas sanas, busca ayuda para obtener estos mecanismos, no solo las personas con una constante conducta desadaptada y/o desafiante deben ser referidos a buscar ayuda, sino que también, quienes están a cargo de reformular la idea de lo ocurrido y guiar. En cuanto al Estado, también debe nutrir sus mecanismos con un mayor interés puesto a atender la problemática desde la exposición de lo que los(as) profesionales de la conducta y/o salud mental enfatizamos.

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