sábado, diciembre 4, 2021
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Crítica situación del recogido de basura y el reciclaje en Puerto Rico

En 1992, Daniel Pagán, secretario de Recursos Naturales (DRNA) y director ejecutivo de la Autoridad de Desperdicios Sólidos (ADS), presentó un informe al gobierno advirtiendo del riesgo que corría Puerto Rico si no se atendía el tema de los vertederos.

Ese año se aprobó la Ley para la Reducción y el Reciclaje de los Desperdicios Sólidos en Puerto Rico (Ley 70 del 18 de septiembre de 1992) que establecía como política pública el desarrollo e implantación de estrategias económicamente viables y seguras al medioambiente para la disminución del volumen de los desperdicios sólidos.

Hoy, casi 30 años después, el problema no solo no se ha resuelto, sino que se ha agravado, afectando a las comunidades y su desarrollo económico con el cierre de muchos sistemas de relleno sanitario (SRS), el tipo de vertedero más común en Puerto Rico, y sin un programa de reciclaje a nivel nacional.

Actualmente, de 78 municipios, solo 29 cuentan con centros para disponer de los residuos sólidos. De esos 29, apenas 11 cumplen con los requerimientos de la Environmental Protection Agency (EPA) y la Junta de Calidad Ambiental. Y muchos menos cuentan con programas operativos para dar una segunda vida a materiales reciclables.

Para atender ese problema, el gobernador Pierluisi anunció la semana pasada la Estrategia de Emergencia para la Infraestructura de Desperdicios Sólidos, con una asignación federal de $40 millones para mejorar los vertederos fuera de ley y crear espacios alternativos para el manejo de basuras.

Visión conversó con responsables de vertederos y centros de reciclaje en el oeste y norte del país, para conocer el estado actual de estos espacios.

Hormigueros, ejemplo de gestión de residuos

El pueblo de Hormigueros puede presumir de pasar con A su clase de manejo de desperdicios sólidos, pues es uno de los 11 vertederos en el país certificado por la EPA.

Su alcalde, Pedro Juan García, presume ante Visión de que “operamos desde 1982 nuestro vertedero con nuestros vehículos y personal”.

Hace 4 años, ante la cercanía del fin de la vida útil del viejo vertedero municipal, el municipio empezó a construir una nueva trinchera de tiro.

“Nos adelantamos y construimos una trinchera adaptada a los requisitos de la EPA y la Junta de Calidad Ambiental. Nos costó más de 1 millón de dólares, y opera desde hace 2 años”.

En ese nuevo vertedero tiran toda la basura doméstica y escombros. Mientras, el material vegetativo se acopia en un terreno aledaño a la antigua central Eureka, donde se tritura, se deja compostar y se regala a la gente que lo necesite.

“Estamos iniciando un proceso para hacer una planta de composta para poder venderla, estamos en el proceso de permisos”, indicó García.

Además del recogido y almacenamiento de desperdicios y del aprovechamiento del vegetativo como material de composta, el municipio cuenta con su propio sistema de reciclaje.

Antes operaban una pequeña planta en la entrada del viejo vertedero, pero ahora recibieron una antigua planta de ADS, gracias a un acuerdo con el DRNA.

“Es un edificio de 23,000 pies cuadrados, en área urbana, y lo estamos acondicionando. En un mes va a estar operando. Allí haremos todo el reciclaje: cartón, plástico, etc. Luego lo venderemos a empresas que compran el material y lo ponen en el mercado”, expresó el alcalde.

En esa gestión de reciclaje el municipio invierte $350,000 anuales, de los cuales solo recuperan $10,000. “La operación tiene pérdidas, pero es necesaria, nos da vida útil al vertedero”.

Por eso, asegura el regidor, “no permitimos recibir basura de otros pueblos, porque la operación es con nuestros fondos, y tenemos que mantener esa vida útil para los hormiguereños, que fueron quienes invirtieron. No le cobramos a nadie, ni comercio ni residentes, recogemos la basura dos veces en semana a casi todas las comunidades, y en algunas una vez a la semana”.

Al momento, el servicio completo emplea a 63 personas entre recogida, vertedero y reciclaje. Por eso García le exige al gobierno que “no debe desentenderse del problema, debe apoyar a los municipios que tienen su propio vertedero”.

Este reclamo se debe a que de los millones anunciados no hay ni un sólo centavo destinado al pueblo del suroeste, a pesar de su excelente gestión. El dinero es solo para aquellos municipios con deficiencias, a pesar de que el mandatario reconoce que aún tienen retos importantes.

“No estamos al 100% de la capacidad de reciclaje. Hay ciudadanos por muchas razones que se niegan a reciclar, y mezclan doméstica con reciclaje, no hay manera de segregar eso, por eso mucho material está siendo enterrado”, lamentó.

Además de la falta de cooperación, hay materiales que no pueden trabajar. “Me da mucha pena que tengamos que enterrar vidrio, cuando se puede triturar y usar de agregado para asfalto y cemento. Se hace en todo el mundo menos en Puerto Rico. Los municipios no tenemos dónde disponer el vidrio: hacen falta unas máquinas para triturar. Ahí entra el Estado, es su responsabilidad buscar las compañías que puedan adquirir ese material”.

Aguadilla: ni vertedero ni centro de reciclaje

A diferencia de Hormigueros y su servicio integral de recogido, disposición y reciclaje de basura, otros municipios tienen serios problemas.

Uno de ellos es Aguadilla el cual, y por voz de su alcalde, se supo que “la planta de trasbordo que existía en Aguadilla lleva seis meses cerrada” por la falta de un acuerdo con el gobierno central.

Esta situación ha provocado que, según denuncias ciudadanas, los desperdicios del municipio hayan empezado a ser tirados en las inmediaciones del estadio Canena Márquez, e incluso en una zona natural de la Avenida Los Corazones.

El grupo ciudadano Aguadilla Primero denunció en redes sociales que el municipio había estado afectando esas áreas con olores y presencia de alimañas.

“Mal olor, gusanos y sabandijas reinan en el lugar. Esta basura fue depositada por vehículos del municipio” expresaron en su comunicado junto a fotos de los desperdicios.

Isabela: orden de cierre del vertedero y proyectos para mejorar el reciclaje

El Jardín del Noroeste recibió la orden de cerrar definitivamente su vertedero, a pesar de que hace tiempo el mismo está inoperativo.

El director del Programa de Reciclaje de Isabela, Enrique Rodríguez, informó a este medio que “la anterior administración había desistido de manejar el vertedero”.

Rodríguez indicó que, a diferencia de la administración de Carlos Delgado Altieri, el actual grupo de gobierno tiene la “política pública de buscar la manera de reciclar más y abrir la operación del vertedero”.

“Tenemos un plan aprobado el mes pasado por el DRNA, con una vigencia de 2 años. Queremos recuperar el sistema de relleno sanitario. Está el alcalde solicitando reuniones al DRNA para poder operar el sistema”, compartió.

En lo que el problema se resuelve con el vertedero, el municipio está trabajando en un programa de reciclaje más eficaz y en crear una planta de reciclaje.

“Ahora reciclamos plástico tipo 1 y tipo 2, cartón, papel, periódico, aluminio, aceite vegetal usado y aceite de motor. Próximamente incorporaremos latones y hemos estado tocando base con los legisladores del distrito para traer un equipo especializado para poder procesar vidrio”, indicó Rodríguez.

A pesar del esfuerzo, según reconoció el funcionario, la actual planta está funcionando “al 20% de su capacidad. Nos hace falta más, por eso hemos estado creando información para concienciar a la ciudadanía”.

El municipio ya tiene asignados fondos CDBG-DR para comprar una embaladora con la que exportar desde Isabela el material recolectado. Ahora esperan por otros fondos para traer un molino de reciclaje para triturar plástico, y esperan adquirir un molino pulverizador para el vidrio.

Como el alcalde de Hormigueros, el responsable de reciclaje isabelino denunció que “en Puerto Rico no se recicla este material, y se podría vender como arena si lo granulamos”.

Hatillo cuenta con una empresa puntera en el reciclaje de desperdicios

Luis Sánchez, dueño de la empresa Reciclaje del Norte, corporación hatillana privada encargada de recoger desperdicios de municipios y negocios particulares, explicó a Visión el problema de la gestión de residuos en Puerto Rico.

“Hace 25 años, la ADS llegó a ser una corporación pública con 115 empleados, ahora tienen uno solo, el señor Antonio Ríos, y han perdido el poder que tenían de fiscalizar”.

Según Sánchez, quien lleva en el negocio más de 30 años, “el gobierno no tiene un plan de manejo de residuos sólidos, más allá de reaccionar a lo que sucede, como el cierre de los vertederos”.

“Eso es un muerto que resucita cada cierto tiempo, le meten miedo a los municipios, asignan un presupuesto para el plan de cierre y los dejan al final abiertos. La realidad es que si cierras vertederos tienen una crisis de logística de disposición, surgen de vertederos clandestinos, etc. Va a ser más el problema que la solución”, dijo.

En iguales términos se expresó el alcalde de Hormigueros. “El gobierno estatal se ha desentendido por años. Han dejado la operación a los municipios, como si no fuera un problema nacional. El gobierno había creado la oficina de ADS, ellos buscaban clientes para que nos compraran materiales reciclados, pero hace 10 años se desentendió”.

“Necesitamos una política pública unificada y coordinada a todos los niveles para el reciclaje, para que funcione”, dijo García.

En Reciclajes del Norte llegaron a recibir materiales de 38 municipios de la isla en el pasado, “pero luego el gobierno perdió los fondos y no podían pagar el servicio, y nos dedicamos a recoger a la empresa privada”.

Hoy en día tienen cerca de 1,500 clientes que contratan servicios como recogido de papel, cartón o plástico, pero también destrucción de material de oficina o disposición de material sanitario.

“Reciclamos cerca de 3,000 toneladas al mes (36,000 toneladas al año), y exportamos cerca de 80-90 vagones al mes”, informó Rodríguez.

Por eso, adicional al impacto ambiental del reciclaje, el empresario destaca que esta industria es clave para la economía circular en el país.

“Nosotros tenemos 170 empleados en la empresa, si multiplicas los de otras empresas tienes miles de empleos. Esto va más allá de reciclar, es también economía”.

Además de reciclar a nivel industrial, Reciclaje del Norte constituyó hace 10 años en Hatillo el Museo del Reciclaje, un espacio para promover la cultura de la reutilización de productos.

Organizan exposiciones temporales, donde artistas presentan piezas creadas con plástico, textiles de segunda mano y otros materiales. También convocan talleres educativos para la comunidad. Ahora el Museo del Reciclaje va a inaugurar un Eco Outlet, una tienda donde van a vender productos reciclados con el plástico que ellos mismos recogen.

“Incluso los carritos van a ser de plástico rescatado del mar”, indicaron desde este original museo que estimula una cultura eco-amigable en el país. “El sueño es llegar a poder producir los materiales de la tienda en Puerto Rico”, dijeron.

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