miércoles, diciembre 1, 2021
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Jóvenes al rescate del arado y los bueyes

La agricultura fue la gran perdedora en el proceso de modernización de Puerto Rico durante los años 50 y 60.

El viejo mundo agrario dio paso a una nueva sociedad industrial, suburbana y que buscaba en las áreas costeras el llamado del progreso, abandonando poco a poco poblaciones de la montaña y las medianías. El jíbaro empezó a ser un viejo elemento, presente solo en el romanticismo folklórico debido a que ya nadie quería trabajar la tierra y los campos del país, que poco a poco fueron perdiendo sus surcos.

Ahora, muchas décadas después, una nueva generación, que algunos han calificado como neo-jíbaros, se ha dado a la tarea de volver al agro y rescatar oficios, saberes y prácticas de siembra del pasado.

En su mayoría son gente educada en la universidad, principalmente en áreas relacionadas a la agricultura, pero también personas con intereses en la comercialización de productos locales o en aportar a una mejor salud y nutrición.

Uno de esos ejemplos gestados por una nueva cepa de jóvenes jíbaros es el proyecto La Timonera, a medio camino entre el oeste y el norte montañoso del país, ubicados en el pueblo de Lares, y cuya principal labor es proveer servicio de arado con bueyes a fincas y agricultores del país.

Omar Iloy y Augusto Andrés gestionan esta finca y proyecto-escuela desde hace 4 años, un espacio en el que defienden la tradición y cultura del arado con yunta y la crianza de bovinos criollos.

El oficio de timonero casi llegó a desaparecer, pero ahora estos dos jóvenes han vuelto a coger los bueyes para abrir nuevos surcos en el futuro de la agricultura sostenible en el país.

Tras una primera fase en la que empezaron a formarse y adiestrarse en el oficio, ahora La Timonera se encuentra en un periodo en el que están expandiendo la red y el intercambio de saberes con otros agricultores.

Omar Iloy conversó con Periódico Visión sobre este proyecto y la importancia del rescate de esta práctica en la agricultura puertorriqueña.

“El ganado criollo es el que tiene mayores atributos para este clima. Es un animal producto de muchos siglos, viene de África. Había un mito que decía que resistía mejor el clima. Expertos en la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez descubrieron que era verdad, que tienen un gen que hace que ese ganado aguante mejor el clima tropical”.

Iloy explicó que no sólo su resistencia al clima lo hace ideal para el campo boricua, sino que “su disposición anatómica es más fuerte, son buenos para halar carreta o arado. Tenemos la dicha de haber reproducido con nuestros padrotes, y por eso son más difíciles de manejar, no son bueyes, no se captan, son bueyes cojús o bueyes enteros, como le dicen”.

Cuando Omar y Augusto decidieron transitar esta senda y aportar al rescate de este ganado y este oficio, buscaron ayuda en las personas que aún mantenían el conocimiento vivo.

“Ramón Alameda, de Quebradillas, nos dio las clases que necesitábamos, nos vendió sus animales, y después nos enseñó a trabajar”, explicó Iloy, quien reconoció también la importancia de otros ganaderos que han mantenido vivo el oficio, como Ramiro Padilla o Tito Toro.

Estos nombres son importantes porque mantuvieron durante décadas el arado tradicional, sin narigón, una práctica menos agresiva con el animal y que se basa en la simple obediencia de la bestia por la relación entablada con su timonero, sin necesidad de soga.

Cuando los bueyes tienen el narigón -la argolla en su nariz, que funciona como la brida de un caballo- al animal hay que caparlo para que no se vuelva contra el ganadero y se ponga bravo.

Sin embargo, en la práctica del arado sin narigón, la que practican en La Timonera, es muy importante la labor del llamador o cuartero, la persona que estimula al buey a obedecer y mantener el camino. 

Máquina VS Tradición

Actualmente la maquinaria industrial sigue siendo más habitual que el arado con bueyes. Pero Iloy destaca las ventajas del sistema tradicional frente al mecanizado. 

“Un tractor tarda menos, pero el nivel de restauración en la tierra que tiene que darse luego de su paso es mucho mayor que después de una yunta. Además, la yunta y los animales van abonando el suelo con sus heces, y es un trabajo que deja surcos permanentes en el terreno, mientras que el tractor maltrata el suelo y puede haber liqueo de aceite en el terreno”.
 
En cuanto al costo económico y ambiental el timonero enfatizó que “los animales solo necesitan yerba y agua, al final del día es mucho más sostenible”.

Por eso los dos socios de La Timonera defienden lo innovador de su proyecto, a pesar de recurrir a prácticas del pasado.

“Lo hacemos apostando al futuro. Es un rescate del pasado para aportar a la soberanía de una comunidad”, reivindicó Iloy, quien también se destaca en el arte de la poesía oral.

Volver al campo para defender la soberanía nacional
 

Esta idea de soberanía es muy importante en todos estos proyectos de jóvenes agricultores y ganaderos, quienes apuestan a un nuevo modelo de producción agrícola que reduzca el 80% de importación de alimentos del país.

“Muñoz Marín se preguntaba cómo llegar a los jíbaros, porque tenían una existencia difícil de codificar. No necesitaban de nada, tenían su soberanía en el patio, bajaban al mercado, iban a la iglesia y nada más. Muñoz quería romper con eso”, explicó.

Desde ese momento, con el nacimiento del Estado Libre Asociado, según opinó Iloy “hay mucha dependencia del gobierno, de la colonia”.

Para acabar con esa dependencia el co-fundador de La Timonera cree que hay que desarrollar una identidad soberana.

“Esta nueva ola de jíbaros y jíbaras tiene el entendimiento de que juntos podemos trascender el tiempo y ser de nuevo un país soberano. Ya el deseo de sembrar está, de vivir de la tierra, pero a cada uno en su finca la soledad lo confunde, pero nos tenemos, vamos a cuidar y proteger nuestras semillas y cosechas”.

Finalmente el joven agricultor y ganadero enfatizó que “necesitamos reconstruir la clase campesina, llenarla de nuevo con personas que entienden el valor que tienen en sus manos; un país soberano es uno con muchas personas soberanas. No podemos esperar que desde el gobierno brote la soberanía”.

Día del timonero y la timonera

El pasado 13 de noviembre se celebró en Orocovis el Día del timonero y la timonera, organizado por la Organización Boricuá de Agricultura Ecológica.

El evento se desarrolló en la Finca Escuela El Guaraguao, y contó con un taller del maestro José Julian “Tito” Santiago Vázquez, un concurso de arado, y las actuaciones musicales de Tato Torres y el Chivo Loco y Chabela Rodríguez.

Desde Boricuá expresaron que “para nosotras este día es muy especial porque honramos y continuamos la tradición de nuestros maestros y fundadores, Edgardo “Tato” Alvarado y Annette Grau Matos”.

La organización agroecológica enfatizó en la importancia de “mantener nuestras tradiciones jíbaras y seguir resistiendo mediante la visibilización y preservación de nuestra cultura rural”.

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